"So soft and so tragic as a slaughterhouse"
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jueves, 23 de diciembre de 2010 @ 8:45 a.m.
Damn me.
Sí, cambié el nombre y el diseño del blog. Sería un "año nuevo, vida nueva, blog nuevo". Pero no te voy a abandonar todavía, corazón de melocotón (sí, estoy enferma y le hablo a mi blog, ¿y?). La cosa es que al fin de cuentas siempre volvemos a lo mismo. Caemos una y otra vez estúpidamente sabiendo que va a pasar, sabiendo que vamos a sufrir. Pero no, ¿cuándo aprenderemos? No, nunca. ¿Por qué? Porque somos humanos y tenemos esa tendencia a equivocarnos por más que tengamos más que sabido que va a pasar luego de X cantidad de tiempo. SIEMPRE caemos. Pero no nos damos cuenta de que cada vez que nos levantamos, gastamos más nuestras energías y todo vuelve a ser más duro cuando intentamos retomar las cosas después de semejante golpe. De todas formas hablo de mí persona generalizando. Sí, y me encanta. La cosa es que otra vez caí en este maldito pozo, el que siempre esquivo pero es tan dulce hacerlo... siento que vale la pena caerse por algo así. Soportaría tantas cosas por ciertas personas que no sé cuál sería mi límite. Ni tampoco quiero conocerlo, pero por ahora está bien. Más que bien para mí. Puedo ser feliz así hasta que del cielo caiga un estúpido milagro que sé que es tan poco probable como que aparezca Hitler y mate a los negros villeros (neonazi mode: on). Lo único que puedo sostener es todo el cariño que te tengo, todo el sacrificio que podría hacer por vos sin importarme mucho el resto. Así mismo, te odio. Pero es de esperarse de alguien como yo, ¿no?
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About me
Irina, diecinueve. No hace falta que me describa sabiendo muy bien que cada palabra que plasmo en este blog es parte de quien soy, de quien no soy y, tan solo quizás, de quien podría ser.
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