"So soft and so tragic as a slaughterhouse"
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martes, 22 de mayo de 2012 @ 6:06 p.m.
Let's buy happiness
Hoy es uno de esos días en los que deseo profundamente tener a alguien con quién compartir mi dolor. Sí, una pareja. Acto seguido pienso en el caos que sería mantener una relación en este momento de mi vida y desisto. También considero la idea del suicidio pero mejor lo dejamos para más adelante, para cuando ya no haya alternativas interesantes por la cual seguir un día más en la tierra.
Bueno, vayamos al asunto. Hace ya un mes y trece días que alguna fuerza extraña decidió que tu alma abandone tu cuerpo y nos dejes con esta amarga sensación de vacío, tristeza y muchas lágrimas. Se me viene a la mente el momento en el que mamá comentó que te habían internado. Creí ingenuamente que era de esas típicas recaídas que tenían (vos y la abuela) y era algo que iba a pasar. No me asusté. ¿Por qué debería? Pero ese llamado, esa voz llena de amargura alertó que no estaba todo bien. La cuadra de distancia que nos separa de (mi) casa a (su) casa la corrí desesperada sin entender bien qué pasaba. Apenas abrí la (su) puerta, papá estaba ahí parado escupiendo las palabras que, desde que tengo uso de razón, sabía que iban a doler más que mil puñales juntos. Mi mundo se desmoronó y una parte de mi se fue con vos. Me recuerdo con diez años lo mucho que lloraba de tan solo imaginar que uno de mis viejitos queridos se podría ir de este mundo en algún momento. Y el día había llegado. El maldito día que me (nos) abandonaste. Ese nueve de abril que será un eterno recordatorio de uno de los días más tristes de mi vida. Irónico pensar que, un año atrás, estaba saltando de felicidad gracias a los Avenged. Aún hoy sigo sin darme cuenta de la falta que haces. Creo que es una de las cosas que más agradezco en este momento es no vivir en Baradero. La simple idea de no volverte a ver diariamente me aterra, me destruye y me consume. No sé como harán papá, la abuela y Fran como para no recordarte a diario sin sentir tristeza.
No paro de extrañarte abuelo. Pero sé claramente que estás bien, siempre lo estuviste y agradezco a quien tenga que ser por el hecho de saber de que no sufriste absolutamente nada. También sé que estás con tus hermanos allá arriba cuidándonos como solías hacerlo.
Me encantaría poder seguir escribiendo horas y horas más sobre el tema pero las lágrimas no cesan y el dolor me aturde demasiado.
Como dicen muchos: Sé que nos vamos a volver a ver y vamos a ser felices como siempre. Te adoro con el alma. Gracias por todo y hasta pronto...
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About me
Irina, diecinueve. No hace falta que me describa sabiendo muy bien que cada palabra que plasmo en este blog es parte de quien soy, de quien no soy y, tan solo quizás, de quien podría ser.
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